United en Business Class Pt.II

Después de algunas horas aplanando las calles de Houston (incluyendo las subterráneas) decidí regresar al aeropuerto para hacer check in en la sala VIP, con suficiente tiempo antes de abordar. Gracias a que ya tenía mi pase de abordar, fui directo a los filtros de seguridad y de ahí a la fila prioritaria de Premier Access, aunque no sirvió de mucho pues el aeropuerto estaba casi vacío. Finalmente pase al United Club de la terminal E, que era de donde salía mi vuelo.
El aeropuerto George Bush de Houston es el centro más grande de United, contando con 5 United Club y con una amplia gama de servicios, encontrándose lo más complejos en la terminal E y C, cerca de la sala C33; la diferencia principal entre éstas dos salas y las demás, son las regaderas, el salón familiar y la enorme barra de vinos y licores. Todas las salas cuentan con WiFi gratis. Es muy curioso que no cuenten con revistas en físico, éstas las obtienes a través de la conexión inalámbrica; sólo necesitas bajar la aplicación y tendrás acceso a su variado catálogo. El personal es muy amable en todo momento.
El salón es inmenso. Se compone de tres pisos: el primero es el recibidor, en el segundo están la sala familiar, el bar, sala de TV, buffet de comida con snacks, café, té y frutas; y un business center. Hay representantes de la aerolínea por si necesitas checar algo referente a tu reservación o vuelo. Me sorprendió la cantidad de espacio que había para sentarse y, que muy a pesar de esto, la sala estaba llena. En el tercer piso se encuentran las regaderas, por lo que me dispuse a solicitar un turno debido al calor y la humedad que se siente en Houston.
La calidad de la comida es buena, a pesar de no haber muchas opciones. El bar ofrece bebidas alcohólicas cortesía de la casa, licores Premium, vinos mundialmente reconocidos y cerveza artesanal. La decoración me pareció un poco anticuada y carente de mantenimiento, nada que ver con las salas de Delta en Atlanta o de American en Dallas. La buena noticia es que United ya anunció su nueva categoría Polaris que incluye remodelación de las salas y cabinas Premium.
Después de un rico baño, varias tazas de café, un whisky, galletas y nueces, llegó la hora de abordar el segundo, vuelo de Houston a Eagle.

El avión llegó sin contratiempos y no pude evitar notar que a diferencia del primer vuelo, a este avión se le notaban algunos añitos; pero a pesar de esto, el asiento de piel del avión viejo era mucho más cómodo que los nuevos y modernos asientos del primer vuelo. El servicio a bordo es muy parecido al del primer vuelo, con la diferencia de que nos tocó comida en lugar de desayuno y esta vez sí nos animamos a tomar un par de cocteles. Había WiFi abordo con costo, pero a través de la aplicación de United tuvimos acceso al entretenimiento personal. Se me hizo muy curioso que la película que pude ver en el primer viaje no se encontraba en éste. Cuando fue momento de descender en Eagle, quedé maravillado por la hermosa vista de las montañas de Colorado, son todo un espectáculo.
El aeropuerto de Eagle es muy pequeño y te da la sensación de estar en una cabaña muy típica de las montañas. Las maletas estaban entre las primeras en bajar del avión, gracias a la etiqueta de prioridad que le pusieron en México.
En general, los detalles pequeños en la vida son los que cambian el tipo de experiencia, y eso es una realidad. Puede parecer excesivo pagar Business Class por un vuelo de corta o mediana distancia porque el precio puede ser hasta tres veces el costo en clase turista, así que has cuentas y toma tus decisiones con tiempo; aunque si tienes la oportunidad, debes darte el gusto de probar un servicio diferente a bordo.

Saludos y buen viaje.

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