Los Cabos, un tesoro mexicano

¡Hola, viajeros!

He de confesar, antes que nada, que estoy enamorado de Los Cabos aquí en México; aunque sé que no te descubro nada nuevo.

Si eres lector habitual de Blog Itinerante, pocos paisajes sorprenden (y enganchan) más.

A mitad de camino entre el vibrante azul del mar y la arena del desierto, hoy sí que te descubro algo nuevo, un lugar privilegiado donde se encuentran el océano Pacífico y el Mar de Cortez:

¡Bienvenidos a Los Cabos!

 

Este destino representa un pasillo de apenas 40 kilómetros que une Cabo San Lucas y Cabo San José, conocidas como las ciudades del desierto. Por el camino que lo recorre encontrarás bellas playas donde practicar cualquier tipo de deporte acuático. Por otras, tendrás que conformarte solo con su salvaje belleza, ya que en muchas de ellas está prohibido bañarse debido a las fuertes corrientes.


El exceso y el defecto forman el cóctel perfecto en este destino: mientras Cabo San Lucas es la diversión, Cabo San José representa la parte más bohemia y colonial. Sea como fuere, una visita imprescindible es el famoso Arco, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y posiblemente el lugar más visitado de Cabo San Lucas. A su lado, la playa del Amor, romántico punto de encuentro entre el océano Pacífico y Mar de Cortez.

De vuelta a tierra firme, no se me ocurre mejor lugar para reponer fuerzas que Cabo Wabo, una cantina desenfadada con ese encanto hippie chic que tan bien logran hacer en México. Prueba sus famosas enchiladas, pide una ‘chela’ bien fría y sobre todo diviértete mucho, estás en México.

En Cabo San José todo es más ordenado, más pacífico, como su océano. La ciudad más eco del destino es también la más artística. No en vano, una visita imprescindible es el Art District, su barrio bohemio repleto de galerías de arte de artistas locales e internacionales. Repón fuerzas en el restauranteTequila y pide mesa en su idílico jardín.

Una vez aquí, disfruta.

En la Huerta de los Tamarindos, una preciosa finca ecológica cerca de San José, imparten clases de cocina mexicana con productos de su huerto, o también puedes quedarte a comer y probar alguna de las especialidades de su bar con vinos mexicanos, tequila y mezcal, la bebida más de moda ahora en el país.

De enero a marzo es la mejor época para el avistamiento de ballenas en la idílica laguna de San Ignacio, a medio camino de la península de Baja por el Pacífico. Las ballenas grises llegan a sus aguas para dar a luz y alimentar a sus crías.

Estamos, sin duda, ante uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *