Cartagena, Colombia

Cartagena es una ciudad anclada al mar, desde que desciendes del avión el clima cambia drásticamente a pesar de estar a sólo una hora de Medellín. Muchos me dijeron se parecía a Cancún, pero no es cierto, son muy distintos; uno se enfoca mucho a las actividades acuáticas, Cartagena más en la historia de su ciudad.

La zona turística es la Ciudad Amurallada, a pesar de ser un nombre muy bonito en realidad es muy real, ya que no sólo se trata de un lugar para ver, en realidad terminas viviendo allí.

El hecho de estar en esta ciudad hace que automáticamente se vuelva un centro multicultural pues no sólo la gente que trabaja o vive aquí está en sus calles llenas de seguridad, a toda hora puedes ver a extranjeros caminando o comiendo en las terrazas que hay en todas las calles. Su arquitectura es exquisita, la comida deliciosa, y la gente muy amable.

Llegué de noche y lo primero que hice fue buscar un lugar donde quedarme. Los hoteles estaban llenos, los hostales también. Al final, pude encontrar un hostal que me permitió dejar mis cosas, bañarme y prepararme para salir en la noche. Me fui a descubrir su vida nocturna.

Este día, la fiesta está en todos lados. Muchos bares y centros nocturnos que dan con vista a la ciudad son la mejor opción. Uno de ellos, mi favorito, es el punto de encuentro de diversos jóvenes del mundo donde, con pasos muy locales, terminas en una fiesta con gente de todos los continentes y te permite hacer amigos.

Al otro día me fui a Barú, una playa muy conocida en Cartagena gracias a su hermosa playa tricolor: blanco, verde y azul. Comer allí es una buena opción, lo mismo que beber una cerveza para meterse al mar con ricas aguas cálidas. Puedes llegar a ella a través de un transporte terrestre o una lancha por el mar. La segunda es la mejor opción.

Mi estadía en esa Isla Barú fue de solo unas horas, sin embargo, existe la posibilidad de quedarse allí en hostales a orilla del mar, que son iluminadas con antorchas en un ambiente surfista. Ojo, hay que tener cuidado con las personas que venden en la orilla del mar, ya que muchas de las tretas que ocupan te dicen que te regalarán algo, y una vez que lo aceptas te lo venden. Lo mejor es que si no vas a comparar nada, digas que no aunque pudiera parecer grosero, ya que si no, el cambio de moneda te puede asustar.

De regreso a Cartagena seguí mi recorrido por las calles de la ciudad, para moverme a otro club nocturno, así como para tomar una de las carrozas jaladas por caballos que te llevan a través de la hermosa Ciudad Amurallada.

Hacer amigos es muy sencillo, sobretodo en el hostal donde te encuentras gente de todo el mundo con experiencias muy buenas y tips de viaje. Gente que posteriormente te puede dar asilo en sus países o ciudades. #Tip.

A pesar de ser una visita muy corta de solo dos días, esta ciudad es una típica colombiana, e ir a Colombia sin visitarla sería un error ya que aquí se vive la experiencia de estar en sus tierras.

 

Saludos y buen viaje.

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