Bogotá, Colombia

Bogotá es el inicio y fin de todos los viajes que se realizan en Colombia debido al aeropuerto internacional. El último día que estuve en Colombia lo pasé en esta ciudad.

Mi recorrido se basó básicamente en buscar recuerdos, fotografías y cosas que traer para México. Lo primero que hice fue caminar, como siempre lo hago, para conocer un poco del día al día de la ciudad.

Era un martes el día que estuve, caminé y me encontré con el sistema de transporte colectivo al que nunca le entendí. Siempre es preferible pedir ayuda en este tema pues, al no tener metro, se mueve la gente por medio de autobuses colectivos en una red inmensa de rutas y paradas.

Llegué a la calle principal donde el ambiente oficinista impregnaba al rededor. Aquí comí tal cual cosas muy típicas del trabajador: terminé en una fonda de comida corrida donde probé un lomo en salsa de ciruela delicioso en un ambiente súper “godín” pero muy bueno, me tocó una lluvia, y al ver la ciudad en ese momento a través de la ventana fue mágico.

Justo en el restaurante, una mesera fue quien me dijo que fuera a Monserrate, una iglesia localizada en lo más alto de la ciudad donde se llega por un teleférico. Después de caminar por los comercios, irme rumbo a la iglesia y pasar por la Universidad, llegué a la parada y compre mi tiquete para el atractivo.

Tomar el teleférico es muy divertido y obtienes vistas muy buenas de la ciudad para fotografiar. En la parte de arriba está una iglesia, con motivos un tanto góticos, y un parque. La vegetación me recordó un poco a la zona de Puebla en México.

Bajé del Cerro y seguí las indicaciones de los oficiales rumbo al mercado de artesanías, allí me encontré con muchas figuras, telas, mochilas, dulces y artesanías entre muchas cosas más. Al finalizar, compré lo que necesitaba.

Caminé y me encontré con Presidencia, una serie de enormes construcciones apenas detrás de algo aún más increíble: Plaza Simón Bolívar.

Plaza Simón Bolivar tiene un estilo muy parecido a construcciones Europeas, lleno de referencias griegas combinadas con estilos de guerrilla latinoamericana. Las palomas son los personajes íconos del lugar donde comprando un poco de maíz, serás el rey de todas ellas en un instante único para una selfie.

Posterior a ello, caminé rumbo a un café tradicional en la ciudad, donde pude deleitarme con un chocolate colombiano, y un tamal que a diferencia de México, allá se trata de un postre muy dulce.

Finalicé mi viaje rumbo al aeropuerto, allí pude comer un pastel de plátano delicioso, un café típico de allá rumbo hacia la Ciudad de México con la nostalgia de una nueva aventura terminada.

 

Saludos y buen viaje.

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